Interconectados

El 87% de los hogares en Chile tiene acceso a internet, de ellos, un 95% lo hace a través de un teléfono móvil y un 75% a través de un computador. Estamos hiperconectados, eso está claro. Si es bueno o malo, depende de la visión que tiene cada uno de la tecnología.

Recuerdo que tenía unos 5 años cuando mis papás compraron un computador. El protector de pantalla parecía magia en ese tiempo, sobre todo porque mi papá, para molestarnos, siempre cambiaba la frase que rebotaba en esas cuatro esquinas. Cuando llegó Internet fue aún más impresionante, eso sí, que era todo un show para conectarse. También me acuerdo del primer celular de mi mamá, el real ladrillo, de los disquetes y de todas aquellas cosas que probablemente los niños el día de hoy ya ni conocen.

Llega el año 2000 y el porcentaje de la población que tiene acceso a Internet en Chile llega a un moderado 17%. Luego llegaron los Blackberry seguidos por los smartphones. Ya para el 2011 la conexión por banda ancha móvil supera a la fija, representando el 59% de los accesos. Dos años más tarde, el porcentaje de usuarios de Internet en Chile alcanzó el 68% de la población chilena.

Pero la tecnología no es solo Internet: en los últimos años han aparecido muchas innovaciones que han cambiado nuestra forma de actuar, interactuar y entender las cosas. La Inteligencia Artificial, la Realidad Aumentada o Virtual, Blockchain, el Internet de las cosas, la impresión 3D y la llamada “nube”, entre otros, son conceptos que llegaron para quedarse.

Partamos por la que hace un par de año llevó a todo el mundo a pasearse por la calle buscando Pokémons: la Realidad Aumentada. Esta tecnología nos permite superponer elementos virtuales sobre nuestra visión de la realidad, permitiéndonos unir ambos mundos (a diferencia de la realidad virtual que nos aísla en un mundo completamente diferente). La Realidad Aumentada no solamente son los filtros de Instagram donde agregas un elemento a la imagen, también se extiende a sectores como el retail, marketing, educación, construcción, mantenimiento, etc.

También tenemos la Inteligencia Artificial, que en la realidad no está tan cerca de ser inteligente. Suena bonito, potente, futurista y pareciese que todo aquel que lo incluya es mejor. Acá encontramos los autos que se manejan solos, reconocimiento de objetos (mi favorito) y uno de moda actualmente llamado chatbot. ¿Alguien ha tratado de comunicarse con servicio al cliente de una empresa por la página web y del otro lado a veces le dan respuestas sin mucho sentido? Eso es chatbot.

Dentro de esta nueva ola de innovaciones, comienza la popularización de las plataformas digitales. Debido principalmente a los avances en las tecnologías de la información y a la masificación de dispositivos móviles. Unos de los exponentes principales y más conocido es Google, el que empezó siendo un buscador, luego se expandió con Google Maps, Google +, Google Drive, etc. brindando distintos tipos de servicios. Otras de las plataformas digitales más conocida y utilizada es Facebook, una red social con usuarios en todo el mundo, la que fue evolucionando de un fin puramente lúdico a entregar otros servicios con fines económicos. Y la lista es interminable: Whatsapp, Skype, Spotify, Youtube, Instagram, Linkedin, Netflix entre otros. O aquellas de comercialización de productos/servicios (marketplace) como Amazon, Mercado Libre, Yapo, eBay, Airbnb, Uber que intermedian entre bienes y servicios. Cada una de estas plataformas han trasformado radicalmente un sector, cambiando las reglas que lo gobiernan, cambiando la forma de ver y hacer las cosas.

Las plataformas pueden directamente ofrecer servicios o mejorar la integración entre oferentes y demandantes. Además agregan valor al integrar servicios de pago, distribución y mecanismos de reputación. Un nuevo protagonista en este mundo es Taskyou, una plataforma digital que combina la mano de obra independiente con la demanda local, lo que permite a los usuarios externalizar tareas cotidianas como limpieza, arreglos, mudanza, o casi cualquier cosa que se te ocurra.

Cada vez más nos acercamos a un mundo totalmente interconectado, donde la realidad digital y la física se combinan. Y en vez de pensar si la tecnología debería quedarse o no, el debate debería centrarse en cómo aprovechar y maximizar las oportunidades que nos brinda, porque las digitalización de nuestro mundo llegó para quedarse.

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